viernes, 2 de diciembre de 2016

Bocados de arroz con jamón y queso

Comenzamos diciembre y ya sí que podemos decir que lo de meterse en faena navideña es un hecho. A partir de ahora todo lo que publiquemos va a girar alrededor de esta fecha. Y como gran familia virtual que somos aportaremos nuestras recetas a esa mesa común que nos recibirá con cariño, ganas y apetito. Voy a iniciar mi contribución a esta causa con un picoteo, algo que nos permita hablar y relacionarnos al tiempo que saciarnos de forma relajada y amena. Unas bolitas de arroz que si me apuráis pueden llamarse incluso de aprovechamiento, muy sencillas de hacer y muy ricas. Soy de la opinión de que no necesitamos elaboraciones excesivas para disfrutar de estupendas veladas con familia o amigos; aunque algún día nos pasemos un poquito, que no sea la tónica habitual con el solo pretexto que es Navidad. Vamos a pensar en esas otras personas que están solas o necesitadas y compartir con ellas lo que podamos. Ese es el espíritu de estas fiestas, el que respiro y el que pretendo transmitir y seguro que además de divertirnos nos sentiremos mejor con nosotros mismos, que no es poco.
Feliz diciembre.



Ingredientes:

-200 g de arroz (o un resto de arroz blanco)
-100 g de jamón curado
-80 g de queso manchego (yo le puse payoyo, que es el de la tierra)
-3 huevos
-Pan rallado
-Harina
-Aceite y sal
-Mayonesa de lima
-Ketchup



Preparación:

Cocemos el arroz, si no tenemos ningún resto, unos 18 minutos en abundante agua salada, lo pasamos a un colador, lo enjuagamos y escurrimos. Mezclamos con el jamón picado, el queso rallado y un huevo batido. Tomamos porciones de la masa y formamos bolitas con ella. Pasamos por harina, los dos huevos que nos quedan batidos y pan rallado. Las freímos por tandas en abundante aceite de oliva hasta que las veamos doraditas. Retiramos sobre papel de cocina. Servimos sobre una base de mayonesa de lima y ketchup.


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martes, 29 de noviembre de 2016

Muffins de boniato

Hace unos días me regalaron una cesta bien hermosa de boniatos y aunque nos gustan mucho asados al horno, había que diversificar las preparaciones para no saturarnos. Así que, tiro de libreta de "pendientes" y ahí estaban los riquísimos muffins de mi amiga Cuca. Son tan blanditos y jugosos que hasta me pasé de horno pensando que estaban crudos cuando sacaba el palito de comprobar. Tengo claro que los dulces con frutas o verduras son los que prefiero por esa humedad que contienen. Os puedo asegurar que estos bizcochitos cumplen todos los requisitos de sabor y textura que les pido a los mejores pasteles. Ese gustito  dulce del boniato asado los convierte en una delicia para todo el que los prueba. No me canso de aprovechar el producto de temporada, síi, ya se que estoy siempre con la misma cantinela, pero es que todo queda más rico y eso es fácilmente comprobable.
Ahí va la receta.



Ingredientes:

-450 g de boniato asado
-230 g de harina
-2 huevos
-50 g de aceite de girasol
-200 ml de nata para montar (más un chorreón de leche)
-100 g de azúcar
-1 cucharadita de canela en polvo
-1 cucharadita de levadura
-La piel de una naranja rallada
-3 cucharadas de azúcar
-1 cucharada de canela



Preparación:

Lo primero es asar los boniatos, para ello los metemos en el horno a 200 grados el tiempo que necesiten, pues no son todos del mismo tamaño, hay que pincharlos con un cuchillo y cuando se clave fácil ya estarán. Se pelan, pesan y machacan. Reservamos. En un bol ponemos los huevos y los batimos, añadimos el azúcar, el  aceite,la nata y la ralladura de la naranja. Mezclamos. Incorporamos el puré de boniato, la harina, levadura y canela. Yo además le puse un chorreón extra de leche porque la masa quedaba espesa.  Amasamos bien. Llenamos las cápsulas de los muffins más o menos a un tercio de su capacidad. Mezclamos las tres cucharadas de azúcar con la de canela y espolvoreamos por encima de cada uno cubriendo la superficie. Metemos a horno precalentado a 200 grados por espacio de 10-12 minutos. Bajamos la temperatura a 180 grados y horneamos diez minutos más. Siempre hay que pincharlos para comprobar que están hechos por dentro, pero tened cuidado porque quedan jugosos y os podéis pasar de horno. Dejamos templar con la puerta del horno entreabierta. Pasados cinco minutos sacamos y dejamos enfriar sobre una rejilla. Deliciosos!


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viernes, 25 de noviembre de 2016

Crema de castañas

La temporada de castañas la aprovecho, entre otras recetas, para hacer purés que acompañan estupendamente la carne. La crema de hoy se la debo a Bruno Oteiza; la encontré diferente a cuantas hasta ahora había hecho por ser más fluida. A modo de salsa la colocamos como fondo de plato para poner la pieza sobre ella y rebañarla con su característico sabor. Otra forma de consumirla muy interesante también. ¿Lo más entretenido? Pelar las castañas. Después no hay mayor problema, se liga enseguida la mezcla y se come aún más rápido.
Para mí este fruto de otoño está directamente relacionado con el fuego y el menú navideño. Siempre me alegra la vista y el paladar, algo que suelo unir, y no es extraño encontrar una cesta en la cocina llena de este producto. Y como sé que más de un@ ya tiene la mente puesta en las Pascuas, os dejo esta rica guarnición por si consideráis hacerla en estos días. Espero que os guste.



Ingredientes:

-300 g de castañas peladas y limpias
-200 ml de nata para cocinar
-200 ml de leche (la puse desnatada para aligerar la crema)
-Sal y pimienta
-1 nuez de mantequilla



Preparación:

Hacemos un corte profundo a las castañas, con una incisión en un extremo es suficiente. Las cocemos en agua unos veinte minutos. Después hay que ir sacándolas  dos o tres cada vez para evitar que se enfríen, pues no se podrán pelar. No hay más remedio que quemarse un poco los deditos. Cuando las tengamos todas las ponemos en el vaso batidor junto con la nata, la mantequilla, sal y pimienta. Batimos y vamos agregando la leche para aligerar la mezcla tanto como queramos. Yo la dejé como una crema y para ello necesité un vaso de leche que puse desnatada, pero puede ser entera, e incluso un poco de agua. La calentamos a la hora de consumirla y listo.


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martes, 22 de noviembre de 2016

Hígado de cerdo con puré y cebolla confitada

Ésta es una receta de las que le copio a Arguiñano en el acto por su austeridad de ingredientes y su sencillez de elaboración. También por llevar hígado, con sus buenas propiedades, como sustitución de la carne. Solo tres componentes hacen posible este plato sabroso y agradecido. Si me gusta preparar esta comida es porque me recuerda la de nuestras abuelas, esas mujeres valiosas que con escasos recursos eran capaces de llevar a la mesa a diario pucheros extraordinarios. Una cocina adaptada a los productos que hubiera en el momento, hecha con cariño y esmero. Yo no me quiero olvidar de eso y la tengo siempre presente en mis preparaciones. Pienso que es la base donde se sustentan todas las demás. Y aunque me guste innovar y experimentar, nunca se me va a olvidar que unas papas con cebolla están muy buenas y han quitado mucha hambre.



Ingredientes:

-2 patatas
-3 cebollas
-2 filetes de hígado de cerdo
-Aceite, sal, pimienta
-1 nuez de mantequilla



Preparación:

Primero pelamos las cebollas, lavamos y cortamos en juliana. Las ponemos en una sartén con un chorrito de aceite a fuego muy bajo tapadas, en vitro de inducción en el 3 ó en el 4. Se trata de confitarlas en su propio jugo, ya que quedarán muy dulces; por lo menos van a tardar una hora, en la cual irán adquiriendo un color amarronado y reducirán el tamaño, cuando estén listas las destapamos y subimos el fuego para que se evapore todo el líquido. En una olla ponemos las patatas sin pelar y las cubrimos de agua, llevamos a ebullición y bajamos el fuego entonces, cuando al pincharlas veamos que están tiernas las podremos sacar del agua, dejamos entibiar y pelamos. Las machacamos con un tenedor, les ponemos sal, pimienta y una nuez de mantequilla, quedarán suaves. Asamos el hígado que habremos pedido que nos corten gordito, como de un dedo, hasta que no desprenda sangre. Podemos ponerle un poquito de zumo de limón si nos gusta. Ahora toca montar el plato, pondremos una primera capa de puré de patatas, sobre ella la cebolla confitada y culminamos con el hígado. En el plato individual lo mezclamos todo porque así es como está más rico.


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viernes, 18 de noviembre de 2016

Fingers de pez limón con mayonesa de lima

Se llama así la comida que se puede comer con los dedos. Es una forma cómoda y sin etiquetas de tomar los alimentos sin necesidad de cubiertos. Solo hay que tener unas servilletas a mano. Ideal para disfrutar de un picoteo distendido en el finde. Se pueden elaborar fingers de cualquier producto que nos guste y presentarlo de manera sencilla u original, aquí la imaginación juega y planea. Hoy los he elaborado de pescado, pero verduras, carnes, quesos,... son otras opciones a tener en cuenta. A la hora del rebozado conviene poner pan rallado y panko a partes iguales, que yo no he añadido por no disponer del último en ese momento; quedan más crujientes. Los he acompañado de una mayonesa de lima que vi en Directo al Paladar y que nos ha encantado a todos por su sabor suave.
Resumiendo: propongo una buena cena para degustar de modo informal. Es lo que tiene el fin de semana.



Ingredientes:

-500 g de pez limón limpio en un trozo
-Aceite, sal y pimienta
-Harina
-2 huevos
-Pan rallado y panko a partes iguales (yo solo puse pan rallado)
-1 huevo
-Sal
-1 vaso de aceite de girasol
-1/2 lima exprimida



Preparación:

El pescado ya lo prepara el pescadero en un lomo entero y limpio. Lo troceamos en forma de bastones que salpimentamos. Los pasamos por harina, huevo batido y la mezcla de panes, ya sabéis que yo solo puse pan rallado y quedó muy rico también. Freímos en abundante aceite muy caliente. Sacamos y colocamos sobre papel absorvente.
Hacemos la mayonesa poniendo en el vaso de la batidora el huevo, un pellizco de sal, el zumo de la media lima y el aceite. Metemos la batidora hasta abajo y vamos triturando sin mover hasta que la mayonesa ligue. Después vamos subiendo hasta terminar.
 Y ya tenemos la cena lista!


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martes, 15 de noviembre de 2016

Albóndigas de brócoli con tomate frito

Como el brócoli no es muy bien recibido por algunos miembros de la familia, se me ocurrió mezclarlo con queso y hacer unas albóndigas. Y por si aún no fueran lo suficientemente convincentes las acompañé de tomate frito casero. No hubiera hecho falta en realidad, pues las bolitas quedaron jugosas y riquísimas, aunque tampoco sobró. Estos inventos que hacemos de vez en cuando para introducir esos productos que son necesarios en la alimentación, pero que no hay manera, son los que a su vez cumplen la doble función de ejercitarnos la mente; anda que no hay que cavilar para conseguir que la dieta sana y equilibrada que predicamos sea bien acogida por toda la progenie. Yo me lo tomo como ejercicio de una parte creativa de mi naturaleza, esa que me lleva a pensar, vanidosamente, que soy una artista. Tampoco hay nada malo en cuidarse la autoestima alguna vez ¿no creéis? Pues eso.





Ingredientes:

-Tomate triturado (una lata de 800 g)
-Aceite, sal y orégano
-250 g de brócoli limpio (utilicé solo las flores)
-100 g de pan
-Leche (un vaso grande aprox.)
-100 g de queso emmental rallado
-1 huevo
-Sal y pimienta
-2 c/s de pan rallado
-Aceite de oliva



Preparación:

Troceamos el brócoli separando las flores y desechando el tronco. Lavamos y ponemos a cocer en agua hasta que quede tierno, unos quince minutos. Mientras se hace la verdura colocamos el pan hecho migas en un bol con la leche para que se empape. Escurrimos el brócoli, lo aplastamos con un tenedor dentro de un bol. Añadimos el queso, sal y pimienta, el pan bien escurrido de la leche y el huevo. Mezclamos. Si vemos que queda una masa un poco blanda le añadimos pan rallado hasta conseguir más consistencia. Llevamos a la nevera tapado una media hora para que la mezcla coja cuerpo. Hacemos el tomate frito. Yo lo hice de forma sencilla, tan solo poniendo el tomate triturado en un poco de aceite con sal y orégano hasta que se evapore el líquido. Hacemos bolas con la mezcla de brócoli, cuando las tengamos todas freímos en abundante aceite hasta que estén doradas, momento en el que las sacaremos sobre un papel absorvente. Y ya las podemos consumir solas o acompañadas del tomate frito.

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viernes, 11 de noviembre de 2016

Arroz con coliflor y castañas

Procuro disfrutar de los productos de otoño que tanto me gustan todo lo que puedo. Así, los cuelo con alegría en las comidas que hago a diario. A mi adaptable arroz con verduras, que no paella, no vayamos a herir susceptibilidades, le ha sentado de maravilla la incorporación del dueto coliflor y castañas. Lo he cocinado a mi estilo y ha quedado muy bueno. Con el sabor suave de la verdura y el tostadito del fruto, se ha enriquecido el plato de manera muy sabrosa. No resulta pesado, o sea, que se puede repetir sin remordimientos. Si os apetece variar la clásica paella dominguera, aquí tenéis una rica alternativa. Y si os gustan otros ingredientes, probadlos, experimentad, casi siempre sale bien el atrevimiento.



Ingredientes:

 (Para dos personas)
-2 dientes de ajo
-1 puerro
-1 pimiento verde
-1 tomate mediano maduro
-200 g de coliflor
-10 castañas
-1 c/s de pimentón dulce
-180 g de arroz redondo (aprox.)
-600 ml de caldo (de verduras o de pollo)
-Aceite y sal
-Colorante alimentario (opcional)



Preparación:

Hacemos una incisión en cada una de las castañas y las asamos en una sartén con una cucharada de aceite. Las pelamos cuando enfríen un poco y reservamos. Pelamos y picamos los ajos, la parte blanca del puerro, el pimiento verde en aros, rallamos el tomate y troceamos la coliflor dejando las flores. En una sartén con un fondo de aceite echamos los ajos, después el puerro, el pimiento y la coliflor. Rehogamos las verduras unos minutos. Agregamos el pimentón y enseguida el tomate rallado para que no se queme. Cuando el tomate haya perdido el agua incorporamos las castañas y el caldo. Salamos y ponemos el colorante si nos gusta el color que le da.  Cocinamos diez minutos para que se mezclen los sabores. Ponemos el arroz, llevamos a ebullición y bajamos el fuego a medio-bajo. Dejamos hacer el arroz unos quince o diecisiete minutos, si se nos quedara algo entero lo tapamos. En cinco minutos estará listo para consumir. Buen provecho!


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