martes, 9 de febrero de 2016

Escalivada

De todas las ensaladas con verduras asadas es la que prefiero. Una sencilla mezcla llena de sabor y suavidad que sola o en compañía de otros el organismo siempre agradece. Las utilizo mucho como guarnición por esa facilidad que encierran para adaptarse a todo tipo de platos. Quizás sea la más básica de las escalibadas, a las que se les puede añadir también otros vegetales como tomate, ajo, cebolla,...ya sabéis, los gustos son infinitos y todos se pueden saciar. Para ciertas preparaciones elijo la austeridad, más cuando las disfruto yo especialmente. Me cuido bien ¿eh? Algunos deberían aprender, aunque tengo que reconocer que llegar a esta disposición me ha costado mis años. Pero a estas alturas de la película no renuncio a los logros conseguidos en lo que a buen o bien comer se refiere. Eso no significa que en ocasiones no me deje arrastrar por el poco noble arte de la glotonería porque un gustazo pal cuerpo también hay que concederse. Que de todo quiere Dios un poco.



Ingredientes:

-2 berenjenas
-2 pimientos rojos
-2 cebolletas
-Aceite, vinagre y sal



Preparación:

Lavamos las verduras, secamos y embadurnamos de aceite. Las metemos en el horno precalentado a 190 grados por espacio de una hora aproximadamente, dependerá del tamaño de las verduras y del horno. Cuando veamos que tienen la piel arrugada y están asadas las sacamos y metemos en una bolsa de plástico hasta que queden tibias, se pelarán mejor. Les quitamos la piel y semillas. Las troceamos como más nos gusten y aliñamos con aceite, vinagre, sal y algo del jugo que habrán soltado en la cocción. Y listas para consumir.




viernes, 5 de febrero de 2016

Lomo a la mostaza

Una de las ventajas de esta carne es poderla servir caliente o fria. En ambos casos está exquisita y se adapta perfectamente a cualquier situación social. Y aunque no necesita nada más para degustarla, la salsa de mostaza la acompaña muy bien aportándole ese toque agridulce que tanto nos gusta últimamente. Yo la pongo en una salsera para que la tome quien quiera y todos tan contentos. Así evito el debate de si se enmascara mucho o poco el sabor auténtico de los alimentos con unciones variopintas. Cuando el menú es tan amplio por ese compromiso que tenemos l@s bloguer@s de publicar recetas nuevas, las opiniones gastronómicas están servidas, y nunca mejor dicho. Bueno, yo creo que está bien eso de valorar, comentar, proponer, es un buen tema de conversación para compartir en la mesa, mientras no pierdan el norte y se conviertan en paladares exigentes...Aquí hay comida casera y no un rincón gourmet exclusivo. Que lo tengan en cuenta.



Ingredientes:

-1 kg de lomo de cerdo de cabezada (el llamado de dos colores)
-1 cebolleta
-1 puerro
-3 dientes de ajo
-4 cucharadas de mostaza de Dijón (yo le puse mostaza a la antigua)
-1 cucharada de miel
-250 ml de vino blanco
-Agua, aceite, sal, pimienta, tomillo
-Orégano, pimentón



Preparación:

Rallamos dos ajos sobre el lomo. Agregamos tomillo, orégano, sal, pimienta y pimentón. Lo mojamos con aceite de oliva y extendemos todo bien por la carne con las manos. Introducimos en el horno precalentado a 190 grados una hora aproximadamente, depende de como os guste de hecho por dentro.
Para la salsa de mostaza picamos el puerro y la cebolleta. Los pochamos en una cazuela con un diente de ajo. Añadimos el vino, lo dejamos reducir. Añadimos la mostaza y la miel. Salpimentamos y vertemos un vaso de agua. Cocinamos hasta que reduzca un poco. Trituramos y colamos la salsa.
Cortamos el lomo en filetes finos. Extendemos sobre un plato con su propio jugo, el que ha soltado en el asado. Acompañamos con la salsa.


martes, 2 de febrero de 2016

Pio antequerano para tres blogueras dicharacheras

¿Dónde podrían quedar tres blogueras, cuando una es almeriense, otra sevillana y otra gaditana?
 Pues lo tuvimos claro enseguida, ¡en Antequera! ciudad que rezuma historia y belleza por doquier.



Las blogueras en cuestión éramos (de derecha a izquierda) Mari GraciaPuri y una servidora, deseosas de pasar poco más de un día recorriendo la ciudad, disfrutando de su gastronomía y sobre todo hablando.



Nada más llegar nos dimos los regalos que las tres habíamos llevado. Os enseño los mios que me han encantado.

















Después nos dispusimos a pasear por la ciudad, pero no sin privarnos de hacer más de una paradita para disfrutar de ricas tapas. De lo primero os dejo algunas fotos, de lo segundo os remito a La cocina de Puri Pastor que ilustrará con pelos y señales todo lo que degustamos.















































































La quedada comenzó el sábado por la mañana y terminó el domingo al medio día, cansadas de caminar, charlar y reír, pero muy contentas de haberla hecho. Agradezco a Puri haber animado y coordinado este encuentro y a Mari Gracia la gestión para que fuera posible. Estoy segura que no será la última vez que nos veamos y deseosa ya de que pronto se vuelva a repetir.



He querido hacer un pío antequerano como homenaje particular a esa ciudad en la que nos hemos encontrado tan a gusto. Muy bueno de sabor con el ingrediente principal de temporada: la naranja. Y muy rica la combinación con el resto de ingredientes.



Ingredientes:

-3 naranjas medianas
-100 g de migas de bacalao desalado
-1 huevo cocido
-1/2 cebolleta
-Aceitunas negras
-Aceite y sal



Preparación:

Se pone a hervir un cazo con agua. Cuando tenga burbujitas se introduce el bacalao, se apaga el fuego, se tapa y se deja reposar diez minutos. Mientras, se pelan las naranjas y se hacen rodajas finas con ellas. Se ponen en el fondo de una fuente. Se pela y trocea en plumas o aros una cebolleta y se pone encima de la naranja. Se ponen las aceitunas, el bacalao y el huevo cocido en trozos. Se espolvorea un poco de sal y se baña con un hilo de aceite.

Y por mi parte solo me queda decir que si os apetece pasar un fin de semana cargado de historia y hermosos parajes naturales, no lo dudéis, Antequera es una buena elección. Si además, como es mi caso, lo hacéis en buena compañía, se convertirá en inolvidable.










viernes, 29 de enero de 2016

Ñoquis con almejas

La de hoy es una receta ideal para el fin de semana, sencilla y rápida. Quince minutos, no más. Cierto es que los ñoquis los he comprado porque es de esos productos que me gusta tener, de fondo de nevera en este caso, para una prisa o una desgana cocineril y como quedan muy ricos también no hay porqué privarse. Me han quedado un poco más sositos por no haber utilizado caldo de pescado (que no tenía) y haberle puesto solo el agua de cocer las almejas, así que si podéis, no os saltéis ese paso.
Otra aplicación que se les da es utilizarlos como guarnición de un pescado por ejemplo, eso si tenéis mucha hambre y consideráis que es poca cosa para comer, los hay hambrientos. En cualquier caso están muy buenos. Yo creo que hay que darles una oportunidad y por eso los propongo para estos días de descanso.



Ingredientes:

-500 g de ñoquis de patata
-350 g de almejas
-2 dientes de ajo
-1 cebolla
-1 c/s de harina
-2 vasos de caldo de pescado o agua
-Aceite, sal y perejil



Preparación:

Poner las almejas en agua con sal para que suelten toda la tierra, un buen rato. Después enjuagarlas bien y en dos vasos de agua abrirlas tapadas en una cazuela. Reservar ese caldo. Como he dicho en la introducción, si tenemos caldo de pescado nos saltamos este paso. Ponemos una cazuela con agua y sal al fuego. Cuando hierva echamos los ñoquis y cuando suban a la superficie los sacamos y reservamos también. Ahora picamos el ajo y la cebolla y los ponemos a rehogar en un fondo de aceite. Cuando estén pochados le ponemos la harina, la sofreímos y añadimos el agua de las almejas o el caldo si lo tenemos. Probamos de sal. Llevamos a ebullición, añadimos los ñoquis y las almejas, cocinamos cinco minutos y espolvoreamos con perejil picado.



martes, 26 de enero de 2016

Ensalada de cogollos y pimientos asados

¿Qué os parece una buena ensalada para comenzar semana disfrutando del mundo vegetal? Ya sabía yo que os iba a gustar la idea. Tan solo el atractivo visual que ofrece ya merece la pena, pero según vamos pinchando con el tenedor, el sabor va en crescendo, aumentando el gusto por lo sano y natural. Por supuesto es un estupendo acompañamiento para todo tipo de platos, pero si la tomamos de primero, no solo disfrutaremos de ella en todo su esplendor, también nos saciará y ayudará a reducir la ingesta posterior. Lo mejor de las ensaladas es el abanico de posibilidades que brindan. Siempre podemos adaptarlas a nuestras apetencias, y frías o templadas, continuamente aciertan con lo que se espera de ellas. La de cogollos es una de mis preferidas. Espero que os guste mi forma de prepararla, con esa intención la comparto, pero si no es así, cambiad los ingredientes que queráis, aquí no hay patrones a seguir, y bon appetit.



Ingredientes:

-2 cogollos de lechuga
-8 dientes de ajo
-1 puñadito de almendras laminadas
-250 g de pimientos asados
-1 huevo cocido
-8 anchoas
-Aceite y sal



Preparación:

Quitamos las hojas feas o deterioradas exteriores de los cogollos. Los partimos por la mitad e introducimos en un bol con agua para que se limpien bien de tierra o bichitos. Pelamos y fileteamos cinco dientes de ajo. Los rehogamos en un poco de aceite. Cuando empiecen a tomar color añadimos los pimientos asados con su jugo. Bajamos el fuego y los dejamos reducir. Fileteamos los otros tres dientes de ajo. Ponemos al fuego una sartén con medio vasito de aceite. Cuando esté caliente le echamos los ajos junto con las almendras laminadas. Retiramos del fuego y con movimientos circulares repartimos el calor por estos ingredientes. Reservamos. Montamos el plato sacando los cogollos del agua, escurriéndolos con cuidado y colocándolos en la fuente donde los vayamos a servir. Les ponemos sal.  Con una cuchara rociamos el aceite y fritura de ajos y almendras por encima, cuidando de que cale éste en medio de las hojas. Colocamos dos anchoas encima de cada uno. Repartimos los pimientos asados reducidos en la misma fuente de la forma que más nos guste. Picamos el huevo cocido y se lo ponemos por encima. Y a disfrutar!

viernes, 22 de enero de 2016

Fideos con costillas

Hasta donde la memoria me alcanza la manera de comer pasta que teníamos en casa era en forma de fideo, más grueso o más fino, según fuera la preparación. Y como ya tenemos el gusto educado a la antigua usanza, sigo haciendo las recetas de siempre porque ¿pa qué cambiar? si nos va de maravilla con ellas. Pero sí que confieso ciertas manías a la hora de cocinarlos, como por ejemplo que en verano los haga con almejas y en invierno con costillas. Como si le quisiera asignar a cada estación su producto. Aunque los preparo prácticamente igual, para mi son comidas diferentes por esa ubicación temporal con la que los asocio. La carne de cerdo con su proporción de grasita hace que el plato sea más contundente e idóneo para la época del frío. También ahora le añado una patata que le da mayor apariencia de guiso. Estupendo para comerlo solo con una ensalada y una fruta de postre. Y como estamos en invierno, aunque a veces no lo parezca, hoy tocan fideos con costillas pa calentar el cuerpo.



Ingredientes:

-700 g de costillas de cerdo
-1 cebolla
-1/2 pimiento rojo
-1 tomate
-1 cabeza de ajos
-1 hoja de laurel
-1c/s de pimentón dulce
-1 patata
-200 g de fideo grueso
-Aceite, agua y sal



Preparación:

Troceamos las costillas si no lo ha hecho el carnicero. Las rehogamos en un fondo de aceite. Cuando hayan cogido color añadimos la cebolla picada y el pimiento troceado del tamaño que más nos guste. Añadimos ahora el tomate rallado, la cabeza de ajos entera limpia con un corte y la hoja de laurel. Sofreímos el conjunto hasta que estén las verduras pochadas. Agregamos el pimentón, damos unas vueltas y vertemos el agua. La cantidad de agua no la he puesto porque depende de si nos gustan más o menos caldosos, hay que tener en cuenta que el fideo absorbe mucho caldo, sobre litro y medio suelen quedar bien, pero eso va en gustos. Les ponemos sal y un poquito de colorante si nos gusta. Llevamos a ebullición, bajamos el fuego al mínimo y cocinamos una hora. Pelamos la patata y la troceamos, la introducimos en el guiso junto con los fideos. Cuando el caldo hierva, bajamos el fuego y otros 30 minutos más aproximadamente, hasta que la patata esté tierna. Se puede espolvorear un poquito de perejil picado por encima si queremos.


martes, 19 de enero de 2016

Bizcocho marmolado de yogur con nueces

Hice este bizcocho hace unos días para una merienda que organicé en casa con unas amigas. Aproveché la preparación para ir terminando esos botes empezados de Navidad ( cacao, vainilla, frutos secos) ya que ahora se impone un periodo de austeridad. Mi amiga Nuria Eme del Cuaderno de recetas apunta que en el calendario debería existir el Día Mundial del Bizcocho de Yogur, tal es el éxito que se obtiene siempre con él, yo creo que por su sencilla elaboración y buen resultado. Es el más tuneado que conozco y siempre queda estupendo.  Por eso también me aprovecho de esa versatilidad para cocinarlo y degustarlo en buena compañía. Nunca defrauda, siempre es bien recibido y el mejor pretexto para pasar un buen rato.
Querida Nuria, apoyo tu moción en pro de la creación de ese día tan importante. Todos saldremos ganando.



Ingredientes:

-1 yogur natural
-3 huevos grandes
-1 medida de yogur de aceite de girasol
-2 medidas de yogur de azúcar
-3 medidas de yogur de harina
-1 cucharadita de aroma de vainilla líquida
-1 sobre de levadura
-4 cucharadas de cacao en polvo
-1 puñadito de nueces
-Mantequilla para untar el molde



Preparación:

En un bol batimos los huevos. Añadimos el yogur, el aceite y la vainilla y seguimos batiendo. Ahora pondremos el azúcar y después la harina tamizada con la levadura. Mezclamos todo muy bien. Volcamos la mitad de la masa en otro bol donde añadiremos el cacao en polvo y lo integraremos bien. Untamos un molde con mantequilla, el mio era de silicona. Yo fui poniendo un cacillo de una masa y otra, alternándolas en el molde, lo que ocurre es que el cacao al ser en polvo espesó un poco la masa y quedó menos ligera con lo que se espandió poco y quedó en el centro del bizcocho. A continuación coloqué unas nueces por encima y golpeé varias veces el molde para que quedara igualada la masa y las nueces se hundieran un poco. Metemos al horno precalentado a 180 grados unos 30 minutos. Comprobad con un palillo si sale limpio que cada horno es un mundo. Si nos apetece le podemos poner un poco de azúcar glas por encima, en este caso yo no lo hice. Quedó riquísimo.