viernes, 20 de octubre de 2017

Bizcocho volteado de caqui persimon

Era mi primera vez con este bizcocho y como me apetecía compartirlo con unas compañeras, no quería que me saliera mal, ni regular, así que me decidí por algo seguro, un bizcocho de yogur como base, coronado por fruta preparada de la misma forma que la que hice para la tatín. El resultado fue aún mejor de lo que esperaba, casi parecía una deliciosa tarta. He empleado caqui persimon para lo segundo porque ahora se encuentra en su mejor momento, todo sabor y buena pulpa. Utilizar producto de temporada siempre favorece las recetas, quedan más sabrosas y atractivas, ya sabéis la debilidad que siento por el otoño en todas sus manifestaciones. La de hoy es enormemente rica, los duetos me suelen gustar mucho, la unión de dos colores, dos sabores o dos elaboraciones se complementan bien, en líneas generales, y casi nunca defraudan. Aquí os dejo un buen ejemplo de ello y espero que os sepa tan de rechupete como a mi.



Ingredientes:

-3 caquis persimon
-60 g de mantequilla
-100 g de azúcar moreno
-1 c/s de agua de azahar
-3 huevos
-1 yogur natural o de limón
-La medida de un yogur de aceite de girasol
-La medida de dos yogures de azúcar moreno
-La medida de tres yogures de harina de trigo (de repostería)
-1 sobre de levadura Royal
-1 c/s de vainilla líquida



Preparación:

En primer lugar preparo la fruta para que esté tibia cuando le pongamos la masa encima. Utilicé tres piezas de persimon porque eran las que cubrían la base del molde que utilicé, tened en cuenta la anchura del vuestro. Pelamos la fruta y la troceamos en gajos, más o menos como los de una naranja. En una sartén ponemos la mantequilla, el azúcar y el agua de azahar. Cuando se mezclen bien se añaden los gajos de persimon. Se impregnan por todas partes del líquido durante unos minutos y se apartan. En un molde desmontable ponemos un papel vegetal en la pieza de abajo donde van a descansar los gajos y el caramelo. Cerramos con la pieza lateral y recortamos el papel sobrante dejando un par de centímetros alrededor. Vamos colocando los trozos de persimon en la forma que más nos guste hasta cubrir bien el fondo procurando que no queden huecos. Por encima vertemos el caramelo que nos haya sobrado en la sartén. Reservamos.
Preparamos el bizcocho. Batimos los huevos. Añadimos el yogur y mezclamos con los huevos. Ahora llenamos el vasito del yogur de aceite e incorporamos también. Hacemos lo mismo con el azúcar y la vainilla. Tamizamos la harina de las tres medidas de yogur junto con la levadura y  la vamos integrando en la masa. La vertemos encima de la fruta con cuidado e igualamos la superficie. Introducimos el bizcocho en el horno precalentado a 180 grados y lo mantenemos ahí por espacio de 30 minutos aproximadamente. Sacamos y comprobamos que está hecho pinchándolo con un palillo, si sale seco, sin masa estará listo. Ponemos un plato encima lo suficientemente grande y volteamos el bizcocho antes de que enfríe. Y ya está terminado. Fácil ¿no?


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martes, 17 de octubre de 2017

Sangre encebollada

Es una receta de aprovechamiento de tiempos poco escrupulosos en los que no se tiraba nada. Ya fuera una matanza, un pollo, un pavo,... todas las piezas se consumían buscando la forma de cocinarlas o utilizarlas de alguna manera, como las tripas del cerdo que servían para contener el relleno del embutido. Preparaciones de sangre cocida hay muchas, os puedo dejar dos de mi amiga Concha riquísimas, pero yo he optado por hacer la de mi madre que es la que siempre hemos comido en casa y es muy sencilla. Es éste uno de esos productos de casquería que con cierta frecuencia recomiendo por ser un buen sustituto de la carne y así variar la dieta de forma asequible. Se suele utilizar mucho como tapa también en esos bares typical spanish que tanto me gustan. Y es que con un vinito o una cerveza bien fría entra de maravilla. Si no la habéis probado aún, os animo a hacerlo y ya que me contaréis que os parece.



Ingredientes:

-1/2 kg de sangre de pollo
-2 cebollas
-1 c/s de orégano
-Aceite y sal



Preparación:

Troceamos en dados la sangre de unos dos centímetros más o menos. En un fondo de aceite los freímos bien dándoles la vuelta de vez en cuando para que se hagan por igual. Los sacamos a un plato y reservamos. Troceamos la cebolla en cuadraditos o en juliana, como más nos guste, la ponemos en el aceite donde hemos cocinado la sangre hasta que se ponga transparente. Añadimos la sangre y la sal, cocinamos el conjunto a fuego medio unos diez o quince minutos, hasta que lo veamos hecho. Espolvoreamos el orégano y rehogamos con la sangre unos cinco minutos más. Y ya está!


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viernes, 13 de octubre de 2017

Pastel de atún y patatas

Que a un gaditano no le guste el atún de Barbate puede considerarse poco menos que un pecado. Pero como sobre gustos no hay nada escrito y para todo existe un plan B, aunque éste no sea tan extraordinario, aquí traigo un sucedáneo que mi hijo se come de maravilla con el solo esfuerzo de abrir una lata, o dos. No me lo digáis que ya se que lo mismo no es, aunque en mi defensa diré que tampoco es tarea fácil poner la mesa a diario con un recetario sano, variado, asequible y que guste a todos. En este punto es cuando mi naturaleza reivindicativa se revela y pide un reconocimiento a toda las personas que se ocupan del menú familiar habitualmente. Que un filete de atún rojo está muy rico, sobre eso no hay discusión, pero no se puede comer solo, ni con la frecuencia que muchos quisieran, por tanto hay que activar planes en los que la comida se disfrute igualmente sin que suponga privarnos de otras cosas también importantes. Así que, amigos bloguer@s, la imaginación al poder, o mejor, a la cocina, ya que solo así salvaremos la economía casera. Además, hay que ir ahorrando ya para hacerse la ruta del atún en primavera, es divina.



Ingredientes:

-1 cebolla
-1 pimiento verde
-2 tomates medianos maduros
-1 huevo cocido
-2 latas de atún
-2 patatas medianas
-1 c/s de mantequilla
-1/2 vaso de leche
-Aceite, pimienta y sal



Preparación:

Primero hacemos el sofrito del relleno para que se vaya enfriando. Picamos la cebolla menuda y empezamos a sofreirla en un fondo de aceite al que también añadiremos el sobrante de las latas de atún. Incorporamos el pimiento limpio de semillas y picado también menudo. Cuando estén tiernos agregamos los tomates rallados y sal. Dejamos reducir y ponemos el atún de las dos latas. Mezclamos, retiramos del fuego y agregamos los huevos cocidos a trocitos pequeños. Yo puse este sofrito en un colador para que soltara el líquido sobrante y se distinguieran bien las capas al montar el pastel, pero no es necesario quitarlo, pues dará jugosidad al puré.
Para hacer el puré de patatas, las coceremos con piel cubiertas de agua. El tiempo dependerá del tamaño de las mismas, solo hay que clavar una brocheta o la punta de un cuchillo para comprobar que están tiernas. Las sacamos del agua, pelamos y machacamos con un tenedor, les ponemos la mantequilla que se derretirá con el calor y la leche a poquitos hasta conseguir la consistencia de puré que deseemos. Salpimentamos al gusto. Montamos el pastel en una fuente de horno, pintamos el fondo con una brocha mojada levemente en mantequilla, y sobre ella extendemos la mitad del puré. Colocamos encima el sofrito de atún y tapamos con la otra mitad del puré. Gratinamos un poquito la superficie para que coja color y ya está listo para comer.


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martes, 10 de octubre de 2017

Ensalada de pimientos, huevos, queso y nueces

Una de mis ensaladas predilectas es la de pimientos asados. Desde la más simple, aliñada, hasta la más completa, con los ingredientes que queramos añadir, ofrece un sabor increíble y va bien donde la pongamos. Hoy traigo una versión que como entrante funciona de maravilla, después podréis poner carne o pescado que el menú quedará muy rico. Tengo que reconocer que no siempre he tenido esta relación de amor con los pimientos, pues en la infancia era más bien de odio. Nunca he tenido muy claro porqué a los niños, en general, no les gusta la verdura, ya que es atractiva a la vista y tampoco deja un mal regusto en el paladar. Yo tengo mi propia opinión al respecto, pienso que es porque necesitamos educarnos en sabores varios y con unos alimentos es más difícil que con otros, lo que requiere su tiempo. Si tenéis otra teoría que arroje luz sobre el tema me encantará conocerla, a lo mejor entre todos resolvemos el dilema. Espero vuestros comentarios con interés.



Ingredientes:

-4 pimientos rojos
-2 huevos
-Un puñado de nueces
-125 g de queso fresco
-Aceite, vinagre y sal



Preparación:

Lavamos y secamos los pimientos. Los ponemos en una fuente de horno con un hilito de aceite por encima de cada uno. Metemos al horno a 190 grados. El tiempo de asado dependerá del tamaño de las piezas, yo los tuve 45 minutos dándoles la vuelta de un par de veces. Mientras, cocemos los huevos diez minutos. Sacamos los pimientos y metemos en una bolsa de plástico hasta que entibien para poder pelarlos cómodamente. Les quitamos el pedúnculo, la piel y las semillas y los vamos colocando en un cuenco. Al mismo tiempo con las manos los podemos ir separando en tiras del ancho que queramos, que es como me gusta prepararlos, también los podéis trocear más pequeños si os gustan así. Aliñamos con aceite, vinagre y sal al gusto. Pelamos los huevos y partimos en cuatro trozos. Troceamos también el queso. Los integramos junto con las nueces en la ensalada y ya está lista para comerla.


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viernes, 6 de octubre de 2017

Vichyssoise ligera

Lo que distingue a esta vichyssoise es la sustitución de la mantequilla por aceite y la nata por leche, aligerando así su densidad al tiempo que se respeta su sabor. No me preguntéis porqué, pero el otoño me transmite la apetencia de cremas y purés de verduras como ninguna otra estación. Quizás sea porque las propias del tiempo las considero especialmente ricas para éste cocinado, o tal vez el deseo de alejar el calor cambiando unos platos por otros; el caso es que cuando salta septiembre ya estoy poniendo la olla y sacando la cuchara. El puerro es un vegetal acostumbrado a mi hogar. Es frecuente abrir la nevera y encontrarlo. Unas veces va de acompañamiento y otras, como hoy, tiene un papel protagonista. En todos los casos bien hallado. Su sabor suave con puntito dulzón nos encanta, así que no podía dejar pasar esta receta sencilla y tradicional que los franceses toman fría, pero a nosotros nos gusta caliente. ¿Qué le vamos hacer? Nadie es perfecto.



Ingredientes:

-1 kg  de puerros
-2 patatas
-1 cebolla
-1 l de caldo de verduras (aprox.)
-1 vaso de leche desnatada
-Aceite, sal y pimienta



Preparación:

Pelamos y picamos la cebolla. Limpiamos los puerros y cortamos la parte blanca en rodajas. Calentamos un fondo de aceite en una olla y rehogamos la cebolla hasta que esté tierna. Añadimos el puerro y salteamos, agregamos también las patatas peladas y en trozos. Sazonamos, regamos con el caldo y la leche hasta cubrirlas desahogadamente ( a mi me sobró caldo del litro) y cocemos tapado una 1/2 hora, hasta que la verdura quede tierna. Trituramos y si os gusta más fina como a nosotros, pasamos por el chino. Comprobamos el punto de sal y pimienta y apartamos. Al servirla le podemos poner un hilito de aceite de oliva y decorar con aritos del puerro que nos ha sobrado.


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martes, 3 de octubre de 2017

Mini tostas de queso, dátil y almendra

Aprovechando una mermelada de dátiles que me regalaron, he preparado estas tostas cuya combinación dátil-queso azul y almendra ya conocía como aperitivo y me parecía buenísima. Estas minitostas integrales que he empleado las utilizo bastante para el picoteo porque suelen quedar muy bien para mi gusto, pero si os apetece otro tipo de pan no hay problema, la cocina nos da libertad creativa. Si os decidís por ellas es conveniente degustarlas recién hechas para evitar que se ablanden y poder disfrutar del toque crujiente que ofrecen. Como se preparan enseguida y se comen aún más rápido, no hay razón para que se pasen, solo tener en cuenta que no se deben hacer con antelación.
Con la llegada del otoño los frutos secos están en pleno apogeo y brindan cantidad de posibilidades en la cocina. Ya sabéis como me gusta aprovecharme de esa circunstancia, además de animar a ello. Pues no digo más, aplicarse el cuento, y las composiciones que invetéis quiero conocerlas.



Ingredientes:

-Minitostas integrales
-Queso crema azul
-Mermelada de dátiles
-Almendra laminada



Preparación:

No pongo cantidades porque depende del número de comensales que tengamos preparar más o menos. Tampoco tienen más ciencia que untar el queso crema sobre la minitosta, encima poner una cucharada o dos de mermelada y coronar con la almendra. Una presentación a vuestro gusto, mejor compañía y ¡buen aperitivo!


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viernes, 29 de septiembre de 2017

Tarta tatín de manzana

Cuenta la leyenda que una de las hermanas Tatín, propietaria en el siglo XIX de un hotel con restaurante en un pueblo del centro de Francia, un día habiendo colocado las manzanas para una tarta en la fuente constató que por las prisas se había olvidado de poner la masa en la base y para remediar el error la colocó por encima, para luego darle la vuelta. Pero yo creo que simplemente es eso, leyenda. El deseo que a veces nos seduce de adornar recetas antiguas con anécdotas que se recuerdan en el tiempo. Sea como fuere, yo tenía ganas de preparar la tatín porque es ese tipo de repostería sencilla y con fruta que me gusta. Os aseguro que de ahora en adelante tendrá un lugar destacado entre mis postres favoritos. Nos ha encantado. Esta tarta se disfruta templada o fría, acompañada de una bola de helado o merengue. Yo solo le he puesto unas galletas tipo digestive para adornar que le han sentado divinamente. De eso podemos dar fe todos los que la hemos comido. Si os apetece, no lo dudéis, se hace enseguida.



Ingredientes:

-1 lámina de hojaldre (yo la utilicé congelada)
-3 manzanas golden
-60 g de mantequilla
-100 de azúcar moreno
-1 c/s de agua de azahar
-2 galletas tipo digestive



Preparación:

Lo primero, dejar el hojaldre fuera del congelador para que se vaya descongelando. Para hacer esta tarta utilicé un molde de 18 cm que enmantequillé. A continuación pelamos las manzanas, descorazonamos y troceamos en gajos gorditos. En una sartén ponemos la mantequilla a derretir, añadimos el azúcar y el agua de azahar y hacemos un caramelo. Antes de que se ponga muy negro y corra riesgo de quemarse, agregamos las manzanas. A fuego medio las vamos rehogando en el caramelo hasta que se pongan un poco tiernas. Apartamos y las vamos colocando en el fondo del molde dándoles la forma que nos guste, pero bien apretadas, pues aún reducen algo más en el horno. Tapamos con el hojaldre, que habremos recortado un par de dedos más ancho que el perímetro del molde, remetiéndolo bien por los lados. Pinchamos con un tenedor. Lo introducimos en el horno precalentado a 180 grados hasta que el hojaldre se ponga dorado. Sacamos del horno y poniendo un plato encima damos la vuelta enseguida, antes de que el caramelo enfríe y se pegue. Se puede tomar templado con una bola de helado de vainilla, o también con merengue. Yo preferí romper un par de galletas por encima que también queda muy rico.


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