martes, 25 de noviembre de 2014

Puré de castañas y manzanas

Siempre, en esta época del año, suelo hacer puré de castañas como guarnición. Va muy bien sobre todo para carnes y es una alternativa muy rica que nos permite variar el acompañamiento de los platos con el sabroso producto de temporada. Para hacerlo un poco más ligero, he mezclado manzana a partes iguales que le aporta además humedad y sabor. Con esta sencilla preparación daremos a las recetas navideñas un toque festivo que vestirá nuestra mesa de tradición y gusto. También, al estar en su mejor momento, nos aprovechamos de sus virtudes culinarias; la castaña, aunque es rica en hidratos de carbono, proporciona menos grasa que los frutos secos y una textura fina con un toquecillo tostado. A mí me encanta, no lo puedo negar, por eso procuro sacarle el máximo partido y a fe mía que lo consigo.



Ingredientes:

-500 g de castañas
-2 manzanas reinetas
-1 buen chorrete de leche ( yo le puse omega 3 que es la que tomo)
-Sal
-1/2 vaso de agua



Preparación:

He elegido hacer las castañas asadas a la antigua usanza que es como más me gusta, o sea, les hacemos una incisión, yo lo hago en la parte de arriba, y cuando las tengamos todas con la rajita las ponemos en una sartén que no usemos, pues la van a arañar con la piel y os quedará inservible. Ponemos un hilito de aceite y les damos vueltas de vez en cuando hasta que veamos que están asadas. Las ponemos en un plato y las vamos pelando. Cuando las tengamos todas, las pesamos y ponemos la misma cantidad de manzana limpia de piel y semillas. Trituramos las castañas y reservamos. Ponemos en un cazo la manzana con el medio vaso de agua y a fuego flojo dejamos hacer hasta que estén tiernas, unos diez minutos, pero lo mejor es comprobarlo pinchándolas con un tenedor. Volcamos encima de la harina de castañas, ponemos un poquito de sal y un chorrete de leche y trituramos con la batidora. Debe quedar una crema espesita, pero si la queremos  más ligera, añadimos un poco más de leche. Probamos y si está a nuestro gusto de sal, estará lista para degustar.


viernes, 21 de noviembre de 2014

Bizcocho de calabaza y coco

Desde que comencé mi incursión en el mundo de los dulces con verduras, no podía dejar de hacer uno que incluyera calabaza; si el otoño es mi estación preferida, nada como esta cucurbitácea que lo simbolice. La combinación con el coco ha sido un acierto absoluto, una jugosidad y un sabor inigualable lo avalan. Casi parece una tarta por el corte tan blandito que tiene y una textura rellena del dulce vegetal que lo hace superfino. Es la primera vez que lo hago, pero sin duda no será la última. Es una de las útiles experiencias que proporciona un blog, conocer nuevas recetas que te sorprenden gratamente. Lo propongo para que podáis disfrutarlo durante el finde en la mejor compañía. Las cosas buenas cuando se comparten con la gente que quieres sientan mucho mejor.



Ingredientes:

-500 g de calabaza limpia
-3 huevos
-1 pizca de sal
-100 g de harina reposteria
-100 g de coco
-100 ml de aceite de girasol
-150 g de azúcar
-1 sobre de levadura Royal
-Azúcar glas

















Preparación:

Colocamos la calabaza partida en trozos en un recipiente de microondas porque la vamos a cocer en él ocho minutos a máxima potencia. Comprobamos que está tierna machacándola con un tenedor. Añadimos el aceite y mezclamos bien, yo lo hice con una varilla, pero se puede pasar por la batidora. En un cuenco ponemos todos los ingredientes secos, la harina, levadura, azúcar, coco y la pizca de sal. Agregamos la mezcla de calabaza y los huevos batidos. Pasamos todo por la batidora, aunque yo lo hice con varillas eléctricas y quedó bien porque me gusta que se vea la calabaza. Engrasamos un molde con mantequilla y metemos a horno precalentado a 180 grados unos 30 minutos. Pinchar para comprobar que está hecho. Sacar y dejar enfriar, desmoldar y espolvorear azúcar glas por encima.


martes, 18 de noviembre de 2014

Risotto de setas

Para comenzar semana la receta no está mal, nos aportará energía y ánimo para hacer frente a lo que se presente. A base de arroz y parmesano, este plato estrella de la gastronomía italiana es sencillo de elaborar y nos permite cantidad de variaciones para adaptarlo a los gustos personales. He aprovechado la temporada de setas para incluirlas como ingrediente y hacer que la preparación sea auténticamente otoñal. La clave de un buen risotto es conseguir un arroz meloso; la forma de añadir el caldo y la paciencia y cariño que pongamos  tiene mucho que ver en ello. Sin prisa, pero sin pausa obtendremos una comida nutritiva, que nos hará quedar como perfectos anfitriones en cualquier ambiente que lo sirvamos. A tener en cuenta en las fechas que se aproximan, pues hay muchos días y tampoco se trata de andar metidas en la cocina todo el tiempo, disponer de recetas rápidas nos facilitará la vida. Voy ya con la confección.



Ingredientes:

-250 g de arroz de grano redondo
-750 ml de caldo de verduras
-1 cebolleta
-250 g de setas variadas de cultivo
-50 ml de vino blanco
-50 g de queso parmesano
-20 g de almendras
-Aceite, sal y pimienta



Preparación:

Troceamos la cebolleta menuda y la ponemos a rehogar en un fondo de aceite. Añadimos las setas limpias y cortadas en juliana si son grandes, yo las dejé como estaban porque eran pequeñitas. Una vez salteadas se vierte el vino y se deja reducir todo el conjunto. Incorporamos ahora el arroz, mezclamos bien y salpimentamos. Ahora vamos echando con un cacillo el caldo que tendremos caliente. Rehogamos el arroz hasta que se embeba el caldo, entonces agregamos otro cacillo y hacemos lo mismo, vamos moviendo el arroz hasta que absorba el líquido y así hasta que terminemos con todo el caldo. Este proceso durará unos quince a dieciocho minutos. El arroz debe estar entonces en su punto, con apariencia melosa. Mezclamos ahora el queso parmesano rallado y le ponemos las almendras ligeramente machacadas por encima.  Y ya está.


viernes, 14 de noviembre de 2014

Hamburguesas de vegetales y provolone

Pues veréis, os cuento, me encontré con esta receta de Gordon Ramsay y nada más verla me atrajo la combinación de ingredientes de las hamburguesas, pero les vi un problema, que más tarde serían dos. El primero fue la forma que tuvo de preparar las hortalizas, ralladas en crudo. Por experiencia sé que no me gustan así, prefiero rehogarlas antes en un poco de aceite. El segundo problema era encontrar el queso halloumi que recomendaba y como no pude hacerlo, decidí sustituirlo por provolone, en la creencia, sin conocer el otro, que sería el más parecido. Una vez controlado el tema ingredientes, me activé la opción "personalizar receta" y me puse manos a la obra. Respeté las cantidades indicadas, sin embargo, al cambiar la elaboración me quedaron un poco blandas, lo que intenté solucionar metiéndolas un rato en el congelador, pero al ponerlas en la sarten se calentaron y tuve que darles la vuelta con mucho cuidado. Solución: un huevo menos y una cucharada más de pan rallado.




Después de esta disertación culinaria, tengo que decir que el resultado fue magnífico. Están buenísimas de sabor. He querido contaros el proceso que he seguido para que lo conocierais y supierais que hay una primera forma de preparación y la mía. Ahora es decisión vuestra experimentar con la que más os guste.



Ingredientes:

-1 calabacin
-2 zanahorias
-2 cebollas
-400 g de queso provolone
-1 huevo ( yo le puse dos)
-5 ó 6 cucharadas de pan rallado ( yo le puse cuatro )
-2 ramitas de perejil
-Aceite, sal y pimienta


Preparación:

Pelar el calabacin y las zanahorias y rallarlos en juliana fina, pelar la cebolla y trocearla menuda. Rehogar todo en un poco de aceite. Rallar mientras el provolone, picar el perejil y añadirlo. Cuando las verduras estén al dente, las ponemos en un escurridor si tuvieran exceso de aceite. Las añadimos a un bol con el queso y el perejil, el huevo, pan rallado, sal y pimienta  y mezclamos  bien. Preparar ocho hamburguesas y dejarlas en la nevera por lo menos media hora para que se endurezcan. En una sarten o asador pasarlas a la plancha en unas cucharadas de aceite. Servirlas como más nos guste, yo las puse con ensalada, pero dentro de un panecillo también están muy ricas.


martes, 11 de noviembre de 2014

Lubina a la plancha con salsa de limón y avellanas

Puedo presumir, y de hecho lo hago, de que esta receta es una creación propia. El pescado únicamente lleva sal y está hecho a la plancha vuelta y vuelta; lo que le da alegría es la salsa que copié hace algún tiempo de un famoso cocinero que la hizo para el pollo al limón, pero que a día de hoy la mía se parece a aquella como un huevo a una castaña. La he ido adaptando a mi gusto, y así, quitando y poniendo de aquí y de allí, me quedó esta rica salsa que  a la lubina le va de escándalo. Para terminar el plato y teniendo en cuenta que me encantan los frutos de otoño, una lluvia de avellanas lo cubre todo y le da el toque de gracia. Otra preparación que propongo a mis amigos estudiantes por su sencillez y austeridad de ingredientes; y que la lubina la podéis encontrar a buen precio, limpia y sin espinas en muchos supermercados. Espero que le guste a todo el mundo porque es una forma muy rica de comer pescado.



Ingredientes.

-1 lubina
-Aceite y sal
-El zumo de 1/2 limón ( si os gusta más ácido lo podéis poner entero)
-1 vaso de caldo (200 ml aprox.)
-1 cucharada sopera de maizena
-3 cucharadas soperas de azúcar moreno
-1 puñadito de avellanas tostadas
-1 cucharadita de mantequilla (opcional)



Preparación:

En un cazo ponemos el caldo, yo lo puse de verduras porque es el que tenía, pero igualmente le va bien el de pollo, con el de pescado no lo he hecho nunca. Al caldo añadimos el zumo de limón, la maizena y el azúcar. Lo ponemos en el fuego a calentar y con una varilla le vamos dando vueltas, cuando espese lo ponemos a fuego mínimo, le agregamos un par de rodajas finas de limón y lo dejamos cocinar unos diez minutos. Retiramos del fuego y le añadimos la mantequilla, queda un poquitín más líquido, pero también más suave. Reservamos. Ahora ponemos la lubina, que tendremos limpia y sin espinas con un poco de sal, en una plancha con un hilito de aceite. Yo la pongo primero con la piel hacia arriba para que no se encoja, le damos la vuelta y la hacemos por el otro lado. En un plato ponemos un fondo de salsa, encima la lubina y espolvoreamos las avellanas, que habremos machacado groseramente en un mortero. Y lista para servir.


viernes, 7 de noviembre de 2014

Nuggets de pollo con tomate frito casero

Hoy os dejo mi versión de los nuggets de pollo, sencilla como casi todo lo que preparo. Para darles color y sabor los acompaño de un tomate frito casero y quedan de rechupete, y no lo digo yo, tengo un jurado muy estricto en casa que evalúa todas mis recetas y a ésta le han dado sobresaliente, no os digo más. Aunque los nuggets tienen un origen inglés, yo los he españolizado bastante, parecen casi filetes "empanaos", pero cuidando algo más la elaboración; el corte de la carne es proporcionado y la maceración en soja les confiere ese toque característico dulce de un condimento salado. Y qué os puedo decir del tomate frito, es la salsa por antonomasia. Yo creo que no hay alimento o comida con la que no combine bien, y los ingredientes que le podemos añadir son a gusto del consumidor.
Y esto es todo por hoy, espero que os guste la receta tanto como a nosotros y la disfrutéis en la mejor compañía.


Ingredientes:

-2 pechugas de pollo (mejor de pollo campero)
-1 bote de salsa de soja
-1 kg de tomates maduros
-1 cebolla
-1 cucharadita de orégano
-1/2 cucharadita de azúcar
-Aceite y sal
-Harina, huevo batido y pan rallado











Preparación:

Troceamos las pechugas en tacos de igual tamaño, más o menos. Las colocamos en un cuenco con la salsa de soja y las dejamos macerar. No les pondremos sal, pues la salsa ya lleva.  Mientras, preparamos el tomate frito. Pelamos y troceamos la cebolla y la rehogamos en un fondo de aceite. Rallamos los tomates en un rallador, desechando la piel. También podemos utilizar una lata de tomate triturado. Los añadimos a la cebolla, les ponemos la sal y el azúcar. Cuando esté a medio hacer le añadimos el orégano. A fuego flojo debe ir perdiendo el agua y cuando tenga consistencia ni muy espesa, ni líquida, ya estará listo. Lo trituramos si lo queremos más fino. Ahora Preparamos la carne. La sacamos de la salsa y la colocamos sobre papel absorvente, la tapamos con otro para secarla. Pasamos cada trozo por harina, huevo batido y pan rallado. Los freímos en abundante aceite y sacamos sobre otro papel absorvente para evitar el exceso de aceite. Los acompañamos con el tomate frito.


martes, 4 de noviembre de 2014

Pastel de boniato

Hay que aprovechar que los boniatos están en su punto para disfrutar de este rico pastel al máximo. Yo lo hice como guarnición, pero casi no llega a acompañar la carne que estaba preparando porque nos lo comimos antes a cachitos. Voy a reconocer que asados al horno, sin nada más, ya me encantan, pero cuando vi esta receta pensé que no se perdía nada por probar, más bien al contrario, se gana una nueva forma de preparar este tubérculo nutritivo y dulce. Una de las cosas que me gusta del otoño son estos frutos que nos regala. Tienen un color bonito y un sabor ahumado y leñoso inigualable; adornan el plato donde descansan y combinan con todo. Os animo a probad esta sencilla elaboración, seguro que así entendéis toda esta perorata.



Ingredientes:

-1 boniato hermoso ( 250 g aprox.)
-2 huevos
-200 ml de nata para cocinar
-Sal y pimienta










Preparación:

Yo compré los boniatos asados, pero se pueden hacer al horno a 190 grados en un tiempo variable, según sean de grandes, unos 45 minutos. Se pelan, se machacan con un tenedor, se añaden los huevos y la nata, la sal y la pimienta. Se mezcla todo muy bien, yo lo hice con una varilla, pero se puede utilizar la batidora si queréis. Forráis un molde alargado con papel vegetal, le pinceláis un poquito de mantequilla y vertéis la mezcla de boniato. Se mete al horno a 190 grados unos veinte minutos, cuando veamos que está cuajado. Lo sacamos y dejamos enfriar. Lo desmoldamos y troceamos en porciones. Listo.